declaración

Una mañana mi mamá me dijo que habían descubierto que la humanidad era un experimento genético de una civilización extraterrestre. Salí a la calle ansiosa, pero el mundo seguía igual. Ese día descubrí que mi madre, médica, universitaria, exponente del racionalismo científico, miraba canal infinito. Entonces percibí una fisura en la certeza del discurso racional y legítimo, y también de la palabra materna. Una experiencia que aún persigo.

Mi objetivo es ensayar alteraciones en el modo en que se organiza lo percibido. Me interesan los bordes a través de los cuales la imagen se transforma en un señuelo y abre la posibilidad de una experiencia que sacude los mecanismos de lectura. Altero la gramática, en un intento por descubrir otro orden de lo posible.